28.12.05

Siempre llega un día

Sabía que en algún momento de mi vida laboral iba a vivir lo que viví hoy: estar ahí cuando despiden a una persona. Ni siquiera fue traumatico ni con llanto, pero me sentí podrida. Se que esta persona llegó hoy a su casa, con sus hijos, y no sabe si va a tener plata el otro mes. Una vez me tuve que ir de una oficina, un grupo de 10 abogados recién contratados nos tuvimos que ir porque se perdió un par de clientes top y la oficina se vino a pique. Aún así, cuando me llamaron para explicarme lo que ya todos sabiamos, sentí algo espantoso en la guata, me tiritó la pera, y sentí que lo había hecho todo mal. Incluso, mi experiencia es una pequeña muestra de lo que pasa en estos casos, ya que sé que tengo (por suerte) más herramientas a mi favor, pero esta persona creo que no tantas, y eso me hace sentirme más mal. No me alivia que la descisión no haya sido mia, no importa, quizás esta persona no hacía muy bien su trabajo y su jefe directo no sentía que la necesitaba, pero no voy por ese punto, sino por el mal día para esta persona y su cara de que mierda voy hacer.